El repiqueteo

 

Escuchó el silbido, pero se negó a obedecer.
Por primera y última vez, se atrevió a desarmar el desfile improvisando un paso de su propia cosecha.
Enseguida cayó desplomado, pero antes de cerrar los ojos pudo apreciar el repiqueteo de unos cuantos zapatos que, osados, comenzaban a disolver más filas.

 

Tati Jurado

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