Combinación perfecta

    Aunque nunca antes se habían visto, ambas se reconocieron al instante. En la puerta del velatorio, los ojos transitaron curiosos el otro cuerpo, el otro pelo, la otra piel. —Fuimos su combinación perfecta— sentenció por fin la más veterana. Después entraron juntas para darle el último adiós a su Juan. Tati Jurado

El repiqueteo

  Escuchó el silbido, pero se negó a obedecer. Por primera y última vez, se atrevió a desarmar el desfile improvisando un paso de su propia cosecha. Enseguida cayó desplomado, pero antes de cerrar los ojos pudo apreciar el repiqueteo de unos cuantos zapatos que, osados, comenzaban a disolver más filas.   Tati Jurado

La jugada

    Las primeras puntadas pasaron casi inadvertidas. Apenas un leve escozor. La punta de la lengua buscó recorrer las pequeñas heridas pero las prisas, opresoras, le arrojaban dentelladas a doquier. Recién cuando el hilo surgió en la otra comisura de los labios, comprendió la jugada: la palabra le había sido vedada.   Tati Jurado